SE PUEDE AMAR DESDE EL

MAS ALLA?

 

PARTE 1

TRANSGREDIENDO LA FRONTERA ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE

 

¿SE PUEDE AMAR DESDE EL MÁS ALLÁ?

¿Es posible que nuestros seres queridos ya fallecidos se comuniquen con nosotros e intenten protegernos y ayudarnos?.

 Muchos estudiosos sostienen que la muerte no implica que se rompan los lazos de amor existentes en vida.

A pesar del escepticismo de quienes no han tenido esta experiencia, los testimonios de quienes han conseguido establecer ese contacto merecen ser examinados.

¿Es el amor más poderoso que la muerte?.

 Conocidos especialistas y estudiosos sostienen que el fallecimiento de las personas a las que hemos querido no supone que se rompan esos lazos afectivos.

Numerosos investigadores, como la francesa Jeanne Decroix, por ejemplo, en los momentos en que perdemos la fe o nos persiguen la frustración y las contrariedades podemos acudir a los seres que hemos amado y han abandonado ya este mundo.

 Ellos están cerca de nosotros, nos guían aconsejan y apoyan .

Su ayuda puede llegar mediante mensajes sutiles, a través del subconsciente y de los sueños.

 También asegura esta investigadora que ellos necesitan nuestro amor tanto como nosotros el suyo.(la clave de la comunicación entre los dos mundos reside en la disposición y en la voluntad real de abrir esa puerta psíquica.)

Uno de los casos mas conocidos de comunicación paterno-filial fue el del vidente francés Marcel Belline, quien asegura haber logrado comunicarse durante un año entero con el espíritu de su hijo Michel, fallecido en accidente de automóvil a los 23 años, en agosto de 1969.

 Belline dejaría un vívido testimonio de esta experiencia en su libro El tercer oído.

EL TERCER OÍDO La puerta que separa la vida de la muerte ¿está herméticamente cerrada?, se pregunta Belline. ¿es definitiva la separación entre vivos y muertos? Su agonía duró hasta el día en que llego a una conclusión que le proporcionó las fuerzas necesarias para salir de la desesperación: sus propias dotes de vidente le ayudarían a traspasar la barrera para comunicarse con su hijo.

 Comenzó concentrándose y llamándolo una y otra vez , sin descanso, hasta que el 6 de abril de 1971, tras unas extrañas vibraciones, sintió en su interior, a través de ese <<TERCER oído>>, la clara voz de Michel.

Lo llamativo de este caso es que la comunicación no se establecía a través de sesiones espiritistas, ni por psicofonías, ni de movimientos de vasos sobre la ouija.

 Simplemente según relata este vidente, el diálogo comenzaba después de su petición mental; unas veces la respuesta llegaba inmediatamente, otras podía tardar horas.

Sin embargo, a partir de enero de 1972 le resultó cada vez más difícil establecer contacto con su hijo.

Al mes siguiente, éste le tranquilizó en sueños asegurándole que no estaban separados, porque la energía que yo poseía ha vuelto a ti y a mamá... El amor de los que se quedan, de los que lloran y aman, atraen una parte del ser que se va.

 Algo de él vive en sus pensamientos y habita en sus cuerpos.

Finalmente, la noche del 11 al 12 de abril se volvió a aparecer en su sueño para dejarles este mensaje: Respirad el espíritu de luz y, aunque no lo sepáis, los ausentes estarán junto a vosotros.(La pasión sexual no se extingue con la muerte y así lo confirman numerosos testimonios.

 Según algunos estudios científicos realizados en EEUU, entre el 10% y el 27% de la población encuestada en el marco de distintos estudios afirmó haber mantenido cálidos contactos con sus parejas fallecidas).

 

PARTE 2
 
Brian weiss,
 eminente psiquiatra autor de diversas obras en las que relata el resultado de su exploración en vidas pasadas de numerosas personas a través
de la regresión hipnótica, se sintió
muy impresionado por la situación de una familia que acababa de perder a su hijo de 13 años.
 En una conversación mantenida con Carmen Machado, redactora de ésta revista, le explicó que recurrieron a él porque querían volver a encontrarse con su hijo.
 
No fue fácil.
 
Al padre, médico, le costaba concentrarse durante la hipnosis y la madre tenía tantos deseos de poder comunicarse que terminaba bloqueándose.
 Sin embargo la hija de 10 años, consiguió tener numerosas experiencias.
 
Uno de los ejercicios previos a la regresión que solía practicar con ellos y que les encantaba era visualizar un baúl vacío que debían llenar con lo que necesitaban para poder vivir.
 
Un día, la madre salió de la habitación donde estaba para amamantar a otra hija que había tenido y que era todavía un bebe.
 
 Weiss se quedo con la niña de 10 años y con el padre.
 
 Éste muy triste, le contó entonces que una de sus ilusiones había sido enseñar a conducir a su hijo y que eso ya no podría suceder nunca.
 
 Más tarde, volvió la madre con el bebé y, entonces, el padre se marchó a pasear con la hija mayor.
 
Cuando comenzó la regresión con la madre, ésta rompió a llorar desconsoladamente: había visto a su hijo y quería introducirlo en el baúl vacío, igual que solía hacerlo en los ejercicios de la terapia con todo aquello que le era imprescindible para la vida, pero él no que ría.
 
 La madre le dijo a su hijo que quería que siempre estuviera con ella, y él le respondió: ESTOY contigo y también con papá. STRON
 
Cuando el conduce cada mañana para ir a trabajar, yo voy en el asiento de al lado.
 
Es importante advertir que , como destacó Weiss, la madre no estaba en la consulta cuando el padre me hizo la confidencia sobre su hijo.
 
 Fue una experiencia que conmovió profundamente al padre y ayudó muchísimo a la atormentada familia.

 

 

 

PARTE 3

 

María Moreno, vidente de 60 años de origen mexicano, se encontraba una tarde en el cementerio de Hollywood, sentada en un banco frente a la tumba Tyrone Power, uno de sus actores favoritos.

 Estaba quedándose casi dormida cuándo sintió una mano sobre su hombro; creyendo que era un sueño intentó apartarla, pero oyó una voz que le decía.

<QUIERO que transmitas un de mi parte mensaje>

María no salía de su asombro, era la primera vez que alguien se comunicaba con ella sin hallarse en trance total.

 La voz afirmó pertenecer a una mujer llamada Lidia y que su tumba se encontraba a los pies de donde María se había sentado.

 Entonces se le hizo visible.

 Era una mujer de rostro dulce, pelo oscuro y largo, ojos azules y rostro apenado.

 Le contó que sus padres y su hermana visitaban su sepulcro todas la tardes, pero ella deseaba hacerles saber que no servía para nada, porque, afirmó.

<NO muerta, estoy viva>

Pero ¿cómo podía María convencer a los parientes de que lo que ella les decía procedía efectivamente de Lidia? Para conseguirlo, ésta le proporcionó datos y detalles íntimos.

 Cuándo la familia llegó cementerio y l oyó todo de los labios de María, se quedó sin palabras por la exactitud de los detalles que conocía.

 <PERO, ¿cómo sabe usted todo esto?>, le preguntaron atónitos.

 <PORQUE Lidia me lo ha contado> 

 Fue la sencilla respuesta que les dio la vidente.

Este caso, relatado por el divulgador Jess Stearn en su obra Testimonios de la inmortalidad, es uno más entre los protagonizados por ésta médium, transmisora de mensajes del más allá, a quien los espíritus se le presentaban con tantos datos comprobables y fidedignos que los destinatarios no tenían otra salida que rendirse ante la evidencia de sus revelaciones.

 
 
 
PARTE 4
 
 
Llevo sin verla seis años,
 pero no pasa un día sin que piense en ella.
 Reconoció David ante Dick Sutphen, conocido investigador psíquico.
 
 David, entonces casado en segundas nupcias desde hacía 5 años y con una hija, no había podido olvidar a Sharon, su antiguo amor, también casada por segunda vez y con un hijo.
 
La atracción entre ellos venía de largo, pero las circunstancias habían impedido siempre que la unión se consolidara y pudieran contraer matrimonio.
 
 Sólo tenían una relación de amantes.
 
David amaba a su esposa, se llevaban y no estaba dispuesto a abandonar a su familia.
 
 Conoció a su <<OBSESIVO>> amor siete años antes, cuando ella llegó a su agencia de publicidad para ocupar el puesto de recepcionista.
 
 Y no fue sólo su belleza; es que jamás había sentido nada parecido por una mujer en toda su vida.
 
Ante la evidencia del olvido en que tenia a su familia, David tuvo que reconocer la verdad ante su esposa.
 
 Sin embargo, cuando ésta se marchó de casa con los niños fue incapaz de seguir con su amante y se reconcilió con su mujer, pese a las súplicas de Sharon.
 
En un nuevo vaivén de la tormentosa relación, ésta volvió con su marido y David se divorció de su primera esposa.
 
 Para complicarlo más, al poco tiempo él se casó con su actual mujer y Sharon se divorció.
 
Cuando finalmente, Sutphen empleó con David la hipnosis regresiva, éste pudo empezar a atar cabos.
 
 A principios del siglo XIX, ellos mismos, que entonces se llamaban Margaret y Samuel, eran propietarios de una plantación situada en la cuenca del río Mississippi, en la que cultivaban algodón y tabaco.
 
 También entonces experimentaban una inagotable pasión que parecía no satisfacerse nunca.
 
Un día de verano, tras una merienda en el campo, Samuel empezó a bajar por una escalerilla de cuerda.
 
 De repente, ésta se rompió y él cayó al vació.
 
 Margaret que apenas había comenzado el descenso, se salvó milagrosamente sujetándose al tramo que aún estaba unido a las rocas. Samuel sólo tenía 24 años.
 
 En el momento de su muerte oyó llorar a Margaret, pero él no podía hacer nada porque estaba flotando, contemplando desde fuera la escena en la que su propio cuerpo yacía inerte.
 
Sé que era Sharon.
 
 Lo que me inquieta es que tampoco entonces estuvimos mucho tiempo juntos>>, se lamentó David al finalizar la regresión.
 
PASIÓN SEXUAL TRAS LA MUERTE Holzer sostiene que después de la muerte del cuerpo no sólo es posible regresar a éste mundo por amor, sino también para cerrar cuestiones pendientes, ausencia de un testamento legal, cualquier obra sin terminar manuscritos o composiciones incompletas, cosas tan triviales como ordenar un escritorio, dar de comer a un animal querido y otras como la PASIÓN SEXUAL .

 

 

 

PARTE 5

 

Este último tipo de regreso muy poco habitual entre gente sana, al parecer suele expresarse de forma muy material.

 El caso de la señora Audrey L.

 Es bastante gráfico y es uno de los pocos ejemplos que rompe con la fama de curativos y emocionalmente gratificantes que este tipo de encuentros de ultratumba suelen tener.

 Audrey vivía en Baltimore y había enviudado 4 años atrás.

 Creía oír a su esposo

 <<POR los alrededores>>,

 él la llamaba por su nombre y se movía como de costumbre en la que fuera su casa.

 Dado que esa situación le angustiaba, la mujer decidió mudarse de departamento.

 Pero una noche, los fenómenos auditivos comenzaron también a ser visuales.

 Su marido aparecía junto a su cama, la cogía de las muñecas obligándola a levantarse y el contacto de sus dos manos poderosas era algo muy real.

Holzer afirma que en estos casos la mujer podría rechazar el contacto sólo si su decisión de cerrar esta puerta psíquica fuera lo bastante firme.

 Pero la experiencia parece indicar que, aún tras la muerte, existe la pasión sexual.

En cualquier caso, el requerimiento amoroso no tiene porqué constituir una vivencia desagradable, como aparece haber ocurrido en este caso.

 Uno de los estudios más interesantes sobre este aspecto concreto es el que realizó el Dr. W. Dewi Rees en Gran Bretaña.

En 1971 Rees publicó en el British Medical Journal los resultados de una investigación sobre encuentros visionarios en un área específica de Gales.

 La mayoría de la población estudiada tenía cálidos contactos post-mortem con sus esposos y esposas.

Algunos de estos encuentros se extendía por un tiempo superior a 20 años y más común entre los matrimonios jóvenes que en los maduros.

 Rees concluyó que estas experiencias eran frecuentes en personas cuyas uniones eran satisfactorias y en aquellas que tenían niños.

 Y también añadió que, lejos de ser eventos perturbadores, eran esperados con alegría.

 Destaco que si los que si vivían este tipo de contactos eran matrimonios de edad avanzada, el cónyuge sobreviviente era menos proclive a morir a lo largo del año siguiente a la desaparición de su compañero o compañera, y también superaba el sufrimiento de la pérdida con mayor entereza al saber que su ser querido

 <<ESTABA bien en el más allá>>.

Si bien Rees atribuye obvios y saludables beneficios a este tipo de visitas de ultratumba, hace referencia a ellas como alucinaciones, un término psiquiátrico que denota patología, cuando no cierta cualidad despectiva.

 Sin embargo, cabe preguntarse, ¿no es excesiva ligereza calificar de patología una vivencia compartida hasta el punto por la mayoría de los sujetos estudiados?.

 

 

 

PARTE 6

 

En principio, hay investigadores que afirman categóricamente que no se trata de una alucinación.

 Todos los estudios sistemáticos muestran que este tipo de vivencia raramente está asociada a fiebres, medicación, falta de oxígeno y demencia, sostiene el Dr. Morse, haciendo referencia a las causas y síntomas habituales que acompañan a la alucinación.

Por otra parte, el prestigioso parapsicólogo Dr. Karlis Osis señala que estas <<ALUCINACIONES>> de naturaleza aparicional, como la <<VISIÓN>> de alguien muerto, no implica ninguna pérdida de conciencia ni de la capacidad de respuesta apropiada al entorno real de quien tiene esa experiencia.

 Algo, por cierto, absolutamente incompatible con la modalidad alucinatoria de origen sicótico o químico.

No obstante, este tipo de visiones que han experimentado millones de personas, en general son tomadas con escepticismo por la mayoría de los investigadores científicos, para quienes la explicación más sencilla es que se trata de alucinaciones estimuladas por el deseo de ver.

 Sin embargo, este anhelo de ver no debiera ser minimizado.

 Porque incluso admitiendo que en el origen del fenómeno puede haber una ansia intensa, más o menos inconsciente, ésta puede ser de tal intensidad que podría amplificar el campo perceptivo del ser y dar lugar a extraordinarias visiones de un aspecto de la realidad que no percibimos en el estado de conciencia habitual, más allá de que se trate de experiencias psíquicas gratificantes y positivas.

 Mientras tanto, por perdernos en el prejuicio o la excitación fantasiosa que despierta todo lo paranormal, se descuidan los efectos restauradores del equilibrio efectivo que estas visiones poseen para el individuo vivo, que puede así elaborar su duelo en un plazo más breve, ahorrándose a sí mismo y a los demás una buena dosis de estéril sufrimiento.

Ahora bien, es importante indagar sobre las posibles causas de estos fenómenos.

 ¿hay efectivamente una suerte de voluntarismo amoroso más allá de la muerte, de tal manera que si deseamos aparecer ante algún ser vivo ello sea posible?.

 ¿existe alguna posibilidad de contacto entre ambos lados de la frontera vital?.

 O ¿es que estas visiones no ordinarias son pura imaginación, deseo de contacto o imposibilidad de despedirse por parte de los vivos?

 Estas cuestiones pueden resultar muy polémicas, pero de insistir en ellas podemos perder de vista el simple hecho de que tienen lugar y operan profundas transformaciones en los sujetos que las viven, en algunos casos equiparables a quienes atraviesan una Experiencia Cercana a la Muerte.

 (visión de la luz, túnel, encuentro con seres queridos o presencias luminosas y posterior amplificación de la capacidad de vivir en la belleza, la verdad y la bondad).

 

 

 

PARTE 7

 

VISIONES COMPARTIDAS

 

Sin duda, las que más llamaron la atención de los investigadores, especialmente del Dr. Morse, son las experiencias de amor no-ordinarias que tienen lugar en dos o más sujetos y resultan tanto más auténticas cuando aparecen a un mismo tiempo y en diferentes lugares.

Lizabeth Sumner es una veterana enfermera del Hospital de San Diego, California, especializada en el cuidado psicofísico integral de enfermos terminales y de sus familias.

 Poco tiempo atrás asistió a Jimmy, un niño de 9 años que pidió morir en su domicilio.

Fue trasladado desde el Hospital hacia la casa, donde falleció de una afección cardiaca incurable.

Mientras conducía por la autopista desde el hogar de la afligida familia hacia el hospital, la enfermera tuvo que detener abruptamente su coche, porque sólo conseguía ver imágenes de Jimmy feliz y animado.

 Más tarde, declararía que el niño estaba cogiendo la mano de un hombre de rostro bondadoso.

 Era una visión tan real como una película y continuó a lo largo de un minuto.

 Pude escuchar claramente cómo Jimmy decía.

 Ahora estoy muy bien.

Lizabeth no supo cómo interpretar lo sucedido.

Pensó en contar a la familia lo que había visto, pues tal vez así se sintieran reconfortados.

Así lo hizo tras el funeral.

Al oír su testimonio, la madre del niño comenzó a llorar.

 Eso es exactamente lo que mi esposo me dijo.

Al rato de fallecer Jimmy, él vio lo mismo que usted me cuenta ahora.

 Debido a esta coincidencia de ambas experiencias, todas las personas vinculadas a este niño de 9 años expresaron sentirse reconfortados.

 La visión compartida brindó sin duda la base para creer que detrás de aquel mensaje había algo más que dolor del padre y de su esfuerzo de ver a su hijo muerto.

Estos últimos estudios enfatizan el hecho de que hay sucesos paranormales que poseen un enorme potencial de curación.

 No sólo física, sino psíquica y espiritual, ya que también preparan al enfermo, y especialmente a su familia, para una mejor aceptación del tránsito final.

Los distintos investigadores no escatiman esfuerzos para alertar que seguimos relegando estas auténticas visiones,que conllevan siempre mensajes amorosos y tranquilizadores al apartado de la locura alucinatoria o a la atractiva rareza de lo paranormal, estaremos perdiendo la oportunidad de usar el espíritu humano como herramienta efectiva de curación.

Y ¿quién nos dio semejante autorización?.

 

 

 

PARTE 8

 

HISTORIAS DE TRANSCOMUNICACION

AMORES MAGNÉTICOS

         

 

Dedicado a investigar numerosos mensajes de apoyo y amor que envían seres fallecidos a sus familiares vivos, y sobre todo los recibidos a través de radio, teléfono, televisión u ordenador, el sacerdote francés Francois Brune ha estudiado numerosas comunicaciones.

 Estos fenómenos paranormales, a su juicio, nos aportan una de las mejores pruebas de que la vida prosigue tras la muerte y que los lazos de amor se consolidan y maduran con los contactos.

En muchos casos es posible descartar el fraude o la ilusión.

 

(Francois Brune, erudito sacerdote francés célebre por sus investigaciones sobre la comunicación con los muertos.)

 

En opinión de Brune sobre todo el terreno de la transcomunicación, existen dos tipos de diálogo entre los difuntos y sus familiares vivos.

Por un lado, están los largos –como las cartas de Pierre Monnier escribió a su madre durante 30 años, que generalmente son recibidos telepáticamente o registrados mediante escritura automática, y cuyo contenido suele ser metafísico y es susceptible de análisis e interpretación.

Por otro lado, están las noticias breves, similares a simples cartas postales, con una o dos frases, enviadas casi siempre a través de une grabadora, pero también por radio o teléfono, e incluso últimamente por ordenador.

En este último tipo de diálogo, el fallecido suele reafirmar su identidad con alguna clave que sólo los suyos reconocen y les comunica que está cerca de ellos y aún les ama.

 

Según Brune, ésta nueva forma de comunicación tecnológica permite verificar y controlar una experiencia milenaria, marginada por la ciencia por dudosa, dado que, como él mismo declara:

En algunos de los mensajes registrados en grabadora resulta más aceptable creer que se trata de una verdadera comunicación con los muertos que cualquier otra hipótesis, como fraude, ilusión o proyección de pensamiento.

 

Dejando a un lado el problema de la verificación del fenómeno, también es importante que gracias a estos comunicados de ultratumba los familiares no sólo descubren que el amor no termina con la muerte; también encuentran fuerzas para superar el deceso de sus seres amados y recuperar la fe en Dios.

 

Muchos de estos casos a prueba de toda sospecha, han sido reunidos por Brune en su último libro A l’ écoute de l’ au-de-lá, que ha escrito en colaboración con el prestigioso físico Rémy Chauvin.

 

Un ejemplo es la historia de Corrado muerto en 1986 a causa de una sobredosis.

 La madre del chico, Laura Paradiso, se entrevistó personalmente con Brune y le contó lo sucedido.

Tras la muerte de Corrado se puso en contacto con un grupo de familias en similares circunstancias que utilizaban la transcomunicación para intentar tener noticias de sus hijos muertos.

 Laura buscaba comunicarse con su hijo mediante una pequeña grabadora.

 Se dirigía a él en el dialecto siciliano que hablaba de niño y le pedía que se manifestara.

 Una tarde quedaron registradas estas palabras:

<DADO lo confirmará te alguien está (Corrado) contigo y>

 Las palabras eran claras, pero Laura ni iba a descubrir todavía su sentido.

Antes había de registrarse en su grabadora otra carta espectral de su hijo:

<QUERIDA que en el más te nadie a ama hijo tu pues cielo, conmigo vivirás tú prepárate, mamá,>

Poco después, de regreso a su casa tras haber asistido a un congreso de transcomunicación en Roma, Laura se detuvo en Massa.

Allí, por sugerencia de unos recién conocidos, llamó por teléfono a una familia que también había perdido a su hijo y recibía sus mensajes a través de un magnetófono.

Al decir su nombre, al otro lado de su línea se hizo un profundo silencio.

 Empezaba a creer que se había equivocado, cuando la voz sorprendida de una mujer, con la que nunca antes había hablado, le confesó estar muy extrañada.

Aquella misma mañana había recibido en su grabadora estas palabras incomprensibles:

<DADO, Laura... tiene>

 Todo se aclaró para las dos mujeres y fue así como Laura recibió la misteriosa confirmación de la identificación que su hijo le había prometido desde el más allá.

Otra historia que no deja margen al fraude, según Brune, es la de Marco Besana, un joven que se suicidó y tras un tiempo dejó un mensaje para sus padres.

 Éste llegó a través de María Gracia Alfieri, una secretaria que un buen día, al imprimir una carta escrita en el ordenador, descubrió que su texto había sido sustituido por una dedicatoria escalofriante:

A mis queridos padres.

Les pido perdón por la acción desesperada que cometí en su ausencia.

 La carta seguía explicando que aún en el otro mundo Marco tenía la necesidad del amor y perdón de sus progenitores para poderse elevar hacia la luz, y se despedía.

Os abrazo.

 Desde un mundo de paz y amor.

La secretaria, que conocía el caso del chico por la prensa, hizo llegar el comunicado a sus padres.

Desde entonces, tras haber descubierto así sus dotes de médium, forma parte del Movimiento de la esperanza, un grupo de apoyo a familias cuyos hijos han muerto.

Brune, que se entrevistó personalmente con ella, no duda de la veracidad de su testimonio.

 

También es muy difícil sospechar ilusión o fraude en casos como el de Pascal, u joven fallecido trágicamente a los 30 años (1988), que desde entonces no ha dejado de enviar mensajes de amor a su madre.

En cierta ocasión llegó a entonar una canción del francés Alain Souchon que dice:

<ESTOY de tristeza la encima por amo ti...te cerca>

El padre Brune, que posee una copia de esta grabación, asegura que la voz no podía pertenecer a una proyección de los padres y mucho menos a la de la madre, pues es masculina y de alguien joven.

 

Naturalmente no sólo hijos fallecidos demuestran amar a sus padres y ocuparse de ellos.

También las parejas parecen vigilar este mundo desde el otro, a juzgar por la historia de Jean-Paul Sermonte, un poeta y escritor que vivía con su novia, una bailarina llamada Pascale.

Una noche de 1990, Jean-Paul despertó aterrorizado en medio de una pesadilla en la que la muerte estaba al pie de su lecho.

Al día siguiente, Pascale murió repentinamente.

 Jean-Paul se dirigió a la investigadora francesa Monique Simonet para que le ayudara a establecer contacto con su novia mediante la transcomuncación.

Tal y como más tarde contó a Brune, fue a casa de Monique con cierto recelo:

 ¿si grababan alguna voz como saber si era la de Pascale o la de otra entidad?

Esta duda le hizo pensar en rogarle a su novia que le diera una prueba.

 Ella adoraba a los gatos.

 El la llamaba <<MI gatito>> y le pidió que si se manifestaba hiciera referencia al gato de alguna forma que sólo él entendiera.

 No le dijo nada a Monique, tan sólo a una amiga personal, para tener un testigo.

La médium estableció contacto y la grabadora pronto registró estas palabras:

<JEAN-PAUL, estoy aquí>

Después la voz se desvaneció y sólo escucho un <<MIAU>> repetido y prolongado.

A Jean-Paul aquel maullido le convenció de la existencia post-mortem de su novia.

 

Brune recaba otro interesante caso que parece probar que el espacio y el tiempo no cuentan allí donde están nuestros seres desaparecidos.

 Juan comenzó a escribir cartas a su mujer fallecida como si estuviera viva.

Y, para su sorpresa, recibió de ellas respuestas telepáticas que él transcribía.

 Pero al mismo tiempo se preguntaba si no sería su inconsciente el que contestaba, y acabó por dirigirse a Monique Simonet, en 1992, para ver si ésta conseguía una prueba de la existencia post-mortem de Beatriz.

 

Monique registró para él un cassette en el que Beatriz se identificaba con expresiones muy personales y el timbre de su voz.

Juan quedó convencido, pero tras un año volvió a sumergirse en la duda y escribió cartas a Beatriz pidiendo más pruebas y señales irrefutables. Beatriz le prometió telepáticamente hacerlo y Juan acababa de transcribir sus palabras cuando sonó el teléfono.

 

Casualmente era Monique, desde Reims, a cientos de kilómetros de la casa de Juan.

 La investigadora le dijo a éste que estaba atónita con lo que le acababa de suceder:

<ME que de mi y a magnetófono.< reconectar urgiéndome Beatriz era sabía tiempo mismo al intensa, presión una sentido he pronto, cuando, aparatos mis todos apagado había a descansar disponía>

 Lo he hecho y he registrado sin dificultad éste mensaje:

<JUAN... yo.< Soy P>

 Para el libro el título es bueno, pero es necesario añadir la palabra eternidad.

Amado mío, soy yo que te amo, soy Beatriz.

 Pero ¿por qué llorar?, ¿Quién llora?.

Ni Juan ni Monique entendieron la referencia de las lágrimas, pero justo cuando Juan colgaba el teléfono, la hija de éste y Beatriz, que acababa de escuchar por primera vez la grabación con la voz de su madre, entró en la habitación llorando.

 De ese modo Beatriz no sólo demostró que sus mensajes eran auténticos y se ocupaba de su familia, sino también que podía estar en dos lugares a la vez, en su casa y en la de Monique.

EL CODIGO SECRETO DEL CORAZON

Siempre se nos ha dicho que el corazón ama y siente pero, ¿es posible que también piense, recuerde, se comunique con otros corazones, ayude a regular la inmunidad y contenga información almacenada circulando a través de nuestro cuerpo? Recientes investigaciones sobre la memoria celular apuntan a que es el corazón y no el cerebro el recipiente de los secretos que conectan la mente, el cuerpo y el espíritu.

Primum vivens, ultimum moriens

Las personas que han tenido un transplante de corazón, alegan haber adquirido hábitos y memorias de sus donantes.En el siglo XVII, Sir Kenelm Digby, miembro de la Royal Society, hizo un experimento con el corazón de una víbora: tras arrancárselo y guardarlo en un lugar templado y húmedo, comprobó que latió durante veinticuatro horas. Cuando cesó de latir lo humedeció con agua templada y el órgano palpitó de nuevo. Luego lo cortó en varios trozos, y las partes separadas siguieron latiendo durante un tiempo prolongado. Lo mismo ocurre con el corazón humano: aunque la cabeza se separe del cuerpo, el corazón continuará latiendo durante horas. No en vano, este órgano, asiento de la vida y músculo central del sistema fisiológico, es "primum vivens, ultimum moriens", el primero en vivir y el último en morir en todas las criaturas.

"Nunca estuve interesada en el sexo. Ni siquiera pensé mucho en eso, pero ahora agoto a mi marido. Deseo hacer el amor todas las noches y, a veces, me masturbo dos o tres veces al día. Antes odiaba los vídeos X, pero ahora los adoro. Me siento como una mujerzuela y cuando estoy de buen humor, realizo un striptease para mi marido. Jamás había hecho algo parecido antes de mi operación. Cuando le comenté esto a mi psiquiatra, me dijo que era una reacción a los medicamentos y porque ahora tengo un cuerpo más sano. Posteriormente he descubierto que mi donante de corazón era una chica que trabajaba en un topless y actuaba como profesional a domicilio. Creo que he adoptado su orientación sexual, y mi marido también lo piensa así".

Por extraño que pueda parecer, este relato de una mujer de 35 años a quien se le trasplantó el corazón de una prostituta de 24 años no es el único en su género. Desde principios de los años setenta se vienen recogiendo informes de personas que tras un trasplante de corazón alegan haber adquirido gustos, hábitos, aptitudes y memorias de los donantes muertos. Hasta ahora sólo se han publicado un par de libros que recogen dichas experiencias, pero el fenómeno ya suscita una polémica parecida a la surgida hace más de veinte años con las experiencias cercanas a la muerte.

Uno de estos libros, A Change of Heart, de Claire Sylvia, recoge los cambios experimentados por la autora a raíz de una operación de trasplante; otro más reciente, El código del corazón (Ed. Edaf), de Paul Pearsall, se enfrenta abiertamente a un dogma de la moderna ciencia médica: la dependencia que tiene la memoria del sistema nervioso central.

Aunque tal dogma descarta por completo la posibilidad de que los hábitos puedan modificar estructuras bioquímicas que afecten al tejido del corazón, Pearsall no parece albergar dudas que el corazón, además de constituir el centro de energía más importante del cuerpo, es al mismo tiempo un mensajero del código que representa el alma. Una propuesta tan provocadora como la suya ha supuesto que se le acuse de perjudicar al movimiento de trasplante de órganos porque hace pensar que el corazón es mucho más que una masa de células biomecánicas. También se ha calificado a Pearsall de gurú prolífico de la auto-ayuda, pero en todo caso, su último libro ofrece una perspectiva novedosa en un campo que la ciencia no ha explorado todavía suficientemente.

Cardiología energética

Además de basarse en su experiencia personal – la victoria obtenida por su corazón sobre un cáncer que padeció –, en las lecciones aprendidas de los pueblos indígenas y las culturas milenarias, así como en los relatos de pacientes trasplantados de corazón, Pearsall recoge en su obra las teorías e investigaciones del neurólogo y psiquiatra Gary Schwartz y la psicóloga y codirectora del Laboratorio de Sistemas Energéticos Humanos de la Universidad de Harvard, Linda Russek, en cardioenergética. Este campo de investigación se basa en que la energía y la información son intercambiables y la infoenergía es transportada y comunicada primariamente por el corazón.

Paul PearsallOtra fuente utilizada por Pearsall es la teoría de la memoria celular, según la cual cada uno de los 75 billones de células del cuerpo posee varios niveles de información almacenada, depositada allí mediante la conducción cardiaca de energía. Así pues, si la información se lleva en la energía del corazón y circula dentro de las células, las memorias de una experiencia vital que cualquier persona haya tenido pueden convertirse en nuestras propias memorias personales. Esto explicaría el hecho de que la personalidad de los que viven con un corazón trasplantado sufra transformaciones radicales, pero la mayoría de los cardiólogos y cirujanos que realizan los trasplantes se niegan a aceptar tal posibilidad. Alegan que, con frecuencia, el cerebro sufre pequeños derrames durante la operación que pueden dañarlo, al igual que los medicamentos utilizados para evitar el rechazo del órgano trasplantado.

Es probable que estos factores influyan en las transformaciones profundas y en las memorias anómalas que experimentan los trasplantados, pero eso no excluye la posibilidad de que el corazón posea un código infoenergético sutil (energía L) que contenga memorias codificadas que conserva cuando es trasplantado. Tal vez, la clave del código esté en esa energía L, que baña el corazón.

La escurridiza energía "L"

Por desgracia, la energía L o quinta fuerza propuesta por Pearsall es extremadamente sutil e imposible de medir con los instrumentos científicos actuales. No obstante, Pearsall sugiere que los efectos de la misma son ilimitados: viaja más rápidamente que la luz y genera efectos no localizados como la telepatía, la curación a distancia y el poder de la oración intercesora. Y, sobre todo, el corazón está formado exclusivamente por energía L y comunica y lleva su propia forma, aunque de un modo torpe, al campo electromagnético creado por él. Este campo es cinco mil veces más potente que el electromagnético cerebral, por ello es posible que el corazón, gracias a su enorme energía potencial, sea el centro principal de conducción de la energía L.

La mayoría de los profesionales de la salud no reconocen la existencia de esta energía. Cuando preguntamos al psicoanalista y quinesiólogo Juan A. González qué opina sobre las ideas de Pearsall en relación a la hipotética energía L y la posibilidad de que el corazón sea el centro principal de conducción de la misma, responde: "Si negáramos la existencia de una energía que lleva información por todo el organismo, estaríamos negando también la existencia de los meridianos de acupuntura y la de los cuerpos sutiles. Estos cuerpos están implicados en la concepción de la salud y están unidos entre sí por algo que llamamos el cordón de plata, que está conectado al cuerpo por el corazón. Experimentalmente sabemos que la conexión está exactamente en el punto BP21, que es el del meridiano bazo-páncreas, el más cercano al corazón, pero esto no confirma que este órgano contenga un código que indique quiénes somos".

Aposento de luz

Debido a que el latido del corazón responde inmediatamente a las variaciones en el estado mental - por ejemplo, en momentos de extrema ansiedad, tensión y terror, palpita, y el pulso se acelera - se convirtió en muchas culturas no sólo en el asiento de las emociones, sino en el del alma. Así se dice que dos hilos de energía conectan la forma del hombre con su alma: el primero es el de la consciencia, anclado en la glándula pineal de la cabeza; el segundo o hilo de la vida se ancla en el corazón, en el nódulo sino-auricular, una masa de tejido que gobierna el latido cardiaco. Este nódulo recibe fibras del nervio vago y se denomina en la tradición bíblica el "sendero para el aliento del Espíritu Santo".

También los hindúes consideraban al corazón la morada del principio divino. En los escritos tántricos, el corazón es llamado el "pequeño loto de ocho pétalos", asiento de Brahma, o centro de la consciencia espiritual del hombre. Según esta visión, el nirvana se alcanza cuando la consciencia se centra en el germen de Pragna, que se encuentra en el chakra Anahata, el del corazón.

Los griegos también eran conscientes de que el corazón era la fuente de la vida y de que los diversos aspectos de la misma - los centros de la consciencia llamados los "dioses" - habitaban en el corazón. Esta creencia la tomaron de los egipcios, para quienes este órgano era la morada del alma y no lo extraían del cuerpo durante el proceso de embalsamamiento, a diferencia del cerebro que extraían por las fosas nasales. Salvaguardaban el corazón con sumo cuidado para que acompañara al cuerpo en la otra vida donde sería pesado en la balanza en presencia de Osiris.

Los aztecas llevaban a cabo ritos donde extraían este órgano a la víctima aún viva y lo ofrecían a sus deidades.La ofrenda del corazón, sede del alma, encontró su forma más aterradora en los ritos realizados por los aztecas de México, que arrancaban el corazón del pecho de los prisioneros vivos para ofrecérselo, todavía latiendo, a las deidades del Sol y de la Tierra. Entonces, el alma ascendía a lo más alto de los cielos aztecas. Igualmente bárbara pero no carente de lógica es la extendida costumbre entre algunas tribus primitivas de comerse el corazón de los enemigos heroicos para imbuirse de su valor. En algunas comunidades del pasado, los corazones de los reyes muertos se comían ritualmente. Los de los animales también se comían para adquirir sus características, especialmente los de leopardos y leones.

Los taoístas chinos consideraban al corazón como un aposento de fuego localizado entre el cielo (la cabeza) y la tierra (el abdomen) y decían que su transmutación llevaba a la inmortalidad.

En la tradición mística occidental, el corazón es la localización de la Luz de Cristo y el propio Jesús animaba a sus discípulos a entrar en silencio en este aposento para conversar directamente con el Padre.

De corazón a corazón

En la tradición mística occidental, el corazón es la localización de la Luz de Cristo.Si ponemos más corazón en nuestras vidas, como sugiere Pearsall, tal vez descubramos nuevas formas de comprender la consciencia y la sanación humana. Vivimos en un mundo regido por el cerebro. Disfrutamos de los inventos que ha producido éste, pero el corazón nos pregunta si podremos sobrevivir en este mundo tan cerebral y si queremos vivir desconectados, hostiles y temerosos. Así pues, aunque se pueden hacer múltiples críticas al trabajo de Pearsall, sobre todo que los datos aportados por él no están suficientemente contrastados, que son demasiado etéreos y que no demuestran que la memoria y la emoción residan en el corazón, no se puede negar que su obra ofrece una magnífica combinación de ciencia y testimonios que permite percibir la inteligencia del propio corazón. Para tal fin, Pearsall propone la práctica de la cardio-contemplación, derivada de la técnica de cuadro congelado desarrollada por investigadores del Instituto de HeartMath (California), en la que se propone que congelemos las situaciones o las escenas de estrés para poderlas considerar desde una perspectiva más calmada y centrada en el corazón. Esta técnica involucra el permanecer inmóviles, quietos y permitir que ocurra la respuesta de resonancia. Sin duda se trata de una vía interesante para silenciar nuestro agitado cerebro.

Pearsall también facilita un test de comprobación de la amplitud de la energía cardiaca y un inventario cardio-sensitivo para evaluar la capacidad individual de escuchar el código de nuestro corazón y para conectar incluso con el inconsciente colectivo, es decir, "sintonizar con otro plano que se encuentra más allá del nivel en el que el cerebro se siente más confortable, el de la energía sutil L que danza entre todos los sistemas